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PENSAMIENTO

"Mis amigos, mis queridos
(...): yo quería hablarles un poco hoy de lo
que siento por ustedes. ¡Tantos años juntos!
Tantos años de lucha, tantos años de esperanza,
tantos años en los que sinceramente lo único
que tendría cargo de conciencia es si les he
hablado lo bastante- no: lo "bastante" ya
es una palabra... exagerada; si les he hablado por lo
menos ¡lo suficiente!- del Señor Jesús.
Muchas veces, a lo mejor corriendo el tiempo, ustedes
se acordarán de mí, o sus hijos, y dirán:
"Ay, el Padre daba ésto a los pobres",
"el Padre servía a la gente que llegaba
de la calle", etcétera, etcétera,
pero... mucho más gozo para mi espíritu
sería, y mucho, y de mucho más bien para
ustedes, que dijeran: "Pablo
nos hablaba de Cristo. De este Cristo Jesús,
de este bondadoso Jesús. El, lo único
que nos quiso dejar, lo único que nos quiso transmitir,
es a Cristo Jesús".
Y la preocupación suya, de él- la mía,
de quien les habla: Pablo-, es que lo conozcan. Lo conozcan
íntimamente".
(Mensaje
de audio desde Córdoba a amigos de Buenos Aires,
1990s.).
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